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Bodegas Yuste
27 diciembre, 2017
Los vinos del Conde De Aldama
Los vinos del Conde De Aldama

El origen del mejor Amontillado del Mundo

José Gabriel Aldama Camba, primer Conde De Aldama, un adelantado a su tiempo, un visionario, un filántropo y un enamorado de Sanlúcar de Barrameda, su gente y sus vinos.


 

Origen e historia de la Casa de Aldama

La saga de la familia Aldama en Sanlúcar de Barrameda la inicia León Aldama y Respaldiza (1781-1863). De las tierras alavesas de Amurrio y Ayala procedían los Aldama, y de Lezama los Respaldiza. En 1823 se establecía Andrés Respaldiza Verasa como Ayudante Mayor de los voluntarios realistas, que acabaron con el trienio liberal. Vivió en la casa de la plazuela de San Francisco (hoy de las Hermanas de la Cruz), y de aquí saldría su hija para casarse con Fernando Gómez de Barreda.

La casa familiar de la calle Plata fue comprada por León a sus parientes en 1857: 24.000 reales y una serie de hipotecas que en años sucesivos fue cancelando.

Sus negocios de vinos al por mayor tienen antecedente en la razón social “Aguilar y Cia” de 1740. Inició un “pacto de resistencia” contra aquellos que querían abaratar los vinos junto a los bodegueros Pedro Manjón y Fernando Mergelina, comprometiéndose a no vender más barato de lo estipulado, así como a comprar todo el vino de Sanlúcar que se vendiera a precio inferior, consiguiendo levantar a la ciudad de la crisis ruinosa.

Aldama destacó en la época por su munificencia, como muestra por ejemplo, cuando gravó con un censo su casa de la calle de la Plata para poder mantener de por vida a dos religiosas en el convento de las Carmelitas Descalzas de Sanlúcar.

Al morir en 1863, León Aldama instituyó como herederos a dos sobrinos carnales: Pedro Aldama Gaviña y José Gabriel Aldama Camba; dejando a la madre de éste último, Josefa Camba Sevillano, el usufructo de la casa, al cual renunciará ella. José Gabriel Aldama comprará en 1899 a los herederos de Pedro Aldama – allá en Alava- su parte de la casa por 21.450 ptas.

Por concesión pontificia, José Gabriel Aldama Camba (1850-1901) se convertirá en primer Conde de Aldama. A sus treinta y ocho años era ya el sexto mayor contribuyente de Sanlúcar. Sus viñas albariza del pago de Mahína y la bodega de la Banda de la Playa o las de San Juan y San Antonio colaboraron a la consecución de grandes soleras, las cuales no vendía; “y en cuanto a las especialidades -dice el cronista de los Aldama- Amontillado Dorotea, Moscatel IX Perlas y Pedro Ximénez Corona, mandólas tapar con yeso para que el capataz ni nadie pudiese saber el valor de aquellos líquidos”.

Entre 1878 y 1893 la filoxera arrasó los viñedos de varios siglos, que jamás serían replantados, bajando el precio de ciertas tierras a la sexta parte. Algunas bodegas desaparecieron, como la demolida del Albaicín, de Vila. Como consecuencia las vides de América se introdujeron en Sanlúcar y se mezclaron con viejas soleras de manzanilla. Aldama consideraba que los efectos de esta innovación: “vinos envisados y sucios de naríz” no debía afectar a sus vinos. Hasta pasados dos años desde la pérdida de la viña de albariza y más de cinco desde la filoxera, Aldama ni compró mostos, ni hizo vendimia; solamente adquiriría treinta botas para tenerlas en observación. Esto duró cincuenta años (1888-1927) dando a los vinos una gran madurez y un valor inmenso como vinos de almacenista. Incluso desde entonces, los vinos solo han sido en ocasiones rociados para compensar las pérdidas por evaporación.

Del mismo modo que su tío León, José se mantuvo soltero, pudiendo acumular fortuna y soleras. Fue heredero su sobrino, Antonio Aldama Mendivil, Conde De Aldama y Marqués de Ayala (1867-1930). Nada más morir su tío, Antonio viajó a Roma para entregar al Pontífice veinte mil duros legados por el finado. Mandó celebrar misas por su tío en capuchinos, pagando de estipendio una onza de oro por cada una; gustaba del retiro de este convento, donde como terciario veneraba a la Divina Pastora.

Antonio Aldama Mendivil, Conde De Aldama y Marqués de Ayala
Antonio Aldama Mendivil, Conde De Aldama y Marqués de Ayala

Aldama Mendivíl además de dedicarse a los negocios financieros, de construcción naval y mineros, fue artífice del gran impulso que experimentó la empresa vinícola de los Aldama. Amplió sus instalaciones, agregándoles, por compra, las bodegas de la viuda de Vila, Ana Linares Paz. Bodegas de la ciudad, así como de Jerez de la Frontera y de El Puerto de Santa María le compraban vinos, como las bodegas de González Byass, de Joaquín Rivero, de Moreno de Mora, de Salvador Vergara, de Makenzie y Cía, así como las sanluqueñas de Segundo Ridruejo, de Joaquín Leonar, de Pedro Rodríguez e Hijos (Barbadillo, compró las soleras de Amontillado Hindenburg, al Conde de Aldama hace unos 200 años de donde embotellan el Amontillado Reliquia), y de Hijos de Vicente Romero (Pedro Romero). A principios del siglo XX comercializaba, además de sus manzanillas: fina, superior, pasada, madura y extra; las marcas: “Dorotea”, “Miura”, “Moscatel Añejo” y “IX Perlas”, “Pedro Ximénez”, “Amontillado Ayala”, “Amontillado León” y “Vinos especiales para consagrar” (estos últimos se comercializaban en Europa y en América).

Su actividad comercial no quedó reducida a la ciudad, sino que prácticamente se extendió por toda España. Se introdujo también en la vida política de la época. Fue Jefe del Partido Católico Andaluz, diputado a Cortes por Azpeitia a ruego de su jefe político Ramón Nocedal y fundador de un diario católico, “El Observador” gaditano, que llegó a ser el más importante de los diarios provinciales que se editaban. Persona muy querida en la sociedad de su época por su gran espíritu benefactor. Había realizado el bachiller en el colegio jesuítico de Orduña y, en el seminario de Salamanca recibió la licenciatura en Teología y Cánones, además las cuatro órdenes menores. Desde su llegada a Sanlúcar desempeñó la jefatura de la casa y aumentó su capital a cuatro millones de pesetas, “elevándose solo las (adquiridas) bodegas de la Sra. Viuda de Vila (Ana Linares Paz), de esta ciudad, a un millón y quinientas mil”. El valor de dos ventas hechas a González-Byass ascendía a seiscientas mil pesetas, y la venta al menudeo a setenta mil duros anuales. Sus existencias montaban cerca de cien mil hectólitros de vino.

En 1896 el Conde de Aldama presidió una Junta en Sanlúcar para organizar la peregrinación a la Virgen de Regla de Chipiona. En procesión por la playa, al son de himnos hasta el humilladero, se encontraron diez mil peregrinos, se cantó misa solemne al aire libre, predicando el jesuita Padre Cadena. Tres años después se proyectaron las obras de un nuevo santuario en el que probablemente colaborara económicamente Aldama. Ya en 1904 la demolición del antiguo se había producido.

De este neogoticismo propio de principios de siglo, plasmado en Regla por el arquitecto Antonio Arévalo (autor de la Plaza de Toros de Sanlúcar), llevó Aldama a su casa algunos elementos. Unificó el Conde las dos casas de la calle de la Plata, colocando como cierro principal uno de hierro con arcos ojivales y creando un patio de mármol con tres galerías. Un juego de arcadas ojivales sujetas por columnas rodearon el patio, recibiendo un aire casi conventual. También la Capilla-Oratorio con techos de yeso, imitando artesonados, tomó este estilo, tanto en el retablo principal como en los dos juegos de columnillas y arcos apuntados de maderas que dividían la habitación, oscurecida con pesados cortinajes. Una gran biblioteca ocupaba un lugar principal de la casa. Las altas librerías guardarían la cultura libresca, ausente en otras casas burguesas de estos años. A la espalda un gran patio porticado y sostenido por pilares que haría las veces de bodegas o de almacenado. Otra entre el jardín de la casa y el almacenado, se levantaría en el último tercio del pasado siglo XIX.

Aldama promovió la devoción al Corazón de Jesús, imagen que presidía su Oratorio, cuyo símbolo llevó al cuartel principal de su escudo, añadiéndole el lema “soli Deo honor et gloria”; y repartió placas para colocarlas en la puerta de las casas. Asistió como adorador al Congreso Eucarístico Internacional (1911), amén de pagar el viaje a otros. Limosnero con los pobres y colaborador con los conventos sanluqueños (josefinas, capuchinos, hermanas de la Cruz…). Costeó la instalación de agua potable en el Hospital y de una fuente en el Barrio Alto. Incluso proyectó crear en su cortijo una colonia-misión de trabajadores. En la Guerra de África, convirtió su bodega de la Aduana de Bonanza en hospital. En 1914 fue nombrado socio protector del Patronato de Buenas Lecturas de Madrid.

De su mujer Dolores Pruaño Velarde (1871-1948), de Trebujena, tuvo cinco hijos. La casa de los Aldama fue rociada sorprendentemente de vocaciones religiosas.

La generosidad y la mala administración de los negocios llevó a los Aldama a la ruina, patente y alarmante en 1921; suavizada ya en el 29, al alcanzar una renta segura como el ocho por ciento de beneficios de medio millón, invertidos en una fábrica de Bilbao, que estuvo a punto de quebrar. Sus deudores no le pagaban y el Conde rechazaba meterse en pleitos. Se agravó tanto su situación que pidió préstamos e incluso pretendió buscar trabajo, como administrador o de dirección. Sin embargo sobrellevaba sus angustias mediante la fe y la esperanza. Y todavía le quedaban fuerzas para comprometerse con el recién fundado “Apostolado de la Oración”.

La familia Aldama al completo se enclaustró, primero los hijos -educados en un ambiente sumamente religioso, entre internados y hogar- y después el matrimonio. El Conde desde hacía tiempo “orando delante de Nuestro Señor por vosotros, mis hijos me vino al pensamiento, la idea y el deseo de pedir algo especial para vosotros…”. En coincidencia con el arruinamiento económico, traza el plan del enclaustramiento y la defensión de sus intereses como si fueran de Jesucristo; todo ello asesorado por su Director espiritual y una religiosa carmelita de Murcia. Las posibles dificultades, como la entrada en religión de su mujer y su hijo pequeño, fueron vencidas.

Cuenta la Condesa a su hijo Pepe: “…desde el año 99 por Marzo que heredó, ha sido su vida un puro sufrimiento, y cuidado que él se resistía a heredar, pero se lo aconsejaron personas competentes… cuando tuvimos que romper tanto papel al venirnos, cuando cogía una cuenta o pagarés que no le habían pagado, me miraba, me sonreía y lo hacía pedazos que en esto vosotros también tenéis que perdonar porque al fin para vosotros hubiera sido, yo también le perdono, y cuidado que ha tenido pérdidas de 100.000; 150.000, 35.000 por varias veces, y muchas más, algo más pequeñas; esto sin lo de Madrid que fue el acabose; y todo como Dios permitió”.

El Conde a su hijo: “…y a propósito. Nunca desde hace 29 años hemos estado, humanamente mirados, mejor ni también como ahora en lo económico, pues sin deudas, negocios ni preocupaciones tenemos una renta segura y más que suficiente para nuestra manera modesta de vivir. Y precisamente cuando nos encontramos tan bien es cuando lo dejamos todo y nos vamos. Si el mundo supiera esto ( y el mundo es muy extenso) verdaderamente nos llamarían locos a boca llena. Pero ahora, aquí, como no caen en nuestra buena situación económica, y tienen metido en la mollera como lo han dicho muchas veces que estamos arruinados, van a decir, que nos metemos a religioso porque no tenemos con que vivir; que esa es nuestra vocación. Allá ellos, a nosotros sin cuidado” (1929.04.22. Carta).

En otra carta de pocos días después, cuenta con detalles la ida desde Sanlúcar. “…Pues bien; el jueves pasado, después de tantos días de intensas emociones y de no menos trabajo de arreglo de la casa y detalles del asunto, nos despedimos por carta de las Comunidades de Sanlúcar y de algún que otro amigo, de la servidumbre de palabra; la cual servidumbre nos dio un día de llanto… que bueno¡ como para animarnos… A las siete de la mañana, secretamente tomamos el auto, oímos misa y comulgamos en Jerez, desayunamos en un café, y como en un viaje de boda, los dos solitos seguimos para Sevilla a 80 por horas.

Llegamos a eso de las 10, visitamos al Cardenal, que conmovido nos bendijo acompañándonos hasta la puerta (cosa que a todos dejó admirados por lo inusitado en él), visitamos a los P.P. y a las Trinitarias, yo al Sr. Conde de Bustillos, que queda de Apoderado, y a comer al Hotel. Por la tarde, a eso de las cuatro al Monasterio. Después de un rato de visita, abrieron la clausura, nos dimos un fuerte abrazo, y corrió mamá para dentro… Ahora mi única preocupación es, si podré prepararme siquiera medio decentemente para la ordenación…”.

Su hijo José Antonio Aldama Pruaño (1903-1980), el mayor de los varones, conocido como el Padre Aldama, con quince años había iniciado el noviciado jesuítico en Granada, y en 1929 se ordenaba sacerdote. En el mismo año, día de Nochebuena, también se ordena su padre en la Capilla del Palacio Arzobispal de Granada. El día de Navidad, el padre celebra la primera misa y el hijo hace de predicador en el Convento de la Visitación -de las Salesas- en Sevilla. Detrás de la reja monacal presencia la misa como novicia su mujer Dolores y dos hijos -Antonio María y Francisco de Borja (1915-), que pasado el tiempo tomarán el hábito de la Compañía- hacen de acólitos. Otras dos hijas: Natividad y Concepción se ausentaron por no poder salir del convento de las Esclavas de la Madre Rafaela. En la tarde del mismo día, el marido impone a la esposa el hábito.

Apartados todos del mundo, vendieron palacios, posesiones, bodegas y soleras. Su casa sanluqueña la vendieron a José Antonio Florido.

En 1930 falleció el Conde de Aldama en el colegio de Loyola, término de Azpeitia, al mes de empezar el noviciado como jesuita.

El Padre José Antonio Aldama Pruaño hace profesión solemne en Roma (1936). Enseña Teología en la Universidad Gregoriana como maestro agregado, y antes de morir en Granada (1980) había fundado la congregación contemplativa de las Esclavas del Santísimo y de la Inmaculada Concepción (1948). Una lápida en la casa de la Plata le recuerda: Vivía el Padre Antonio María en Roma, la Madre Concepción, y la Madre Natividad en el Puerto de Santa María.


 

Trazabilidad de los vinos de Aldama

En el año 1927 el Conde De Aldama vendió sus bodegas de la Calle Banda Playa en Sanlúcar, con vinos y vasijas a Manuel Argüeso Hortal, firma vinatera desaparecida hoy en día.

Posteriormente estas bodegas y su contenido fueron adquiridas por Valdespino hasta que esta histórica firma fue comprada por el Grupo Estévez. La bodega de Banda Playa con sus soleras prefiloxéricas, al estar situada en pleno Barrio Bajo de Sanlúcar y a escasos metros del centro histórico fue a su vez vendida en pleno desarrollo urbanístico de la ciudad para construir viviendas. Continente y contenido pasaban a manos de un promotor inmobiliario que contactó con Francisco Yuste Brioso, empresario local y coleccionista de vinos y licores que inmediatamente le compró todas las existencias y el desmonte completo de la bodega, incluso vigas de madera de los techos. Todo este material fue usado para la reconstrucción y rehabilitación de la Bodega Los Ángeles, propiedad de Yuste y situada en el Barrio Alto de Sanlúcar, donde a día de hoy, en sus mismas vasijas, siguen descansando y viendo pasar los años las criaderas y soleras de un perfeccionista avanzado a su tiempo, el Conde De Aldama.

Francisco Yuste comercializa a día de hoy de forma limitada un Palo Cortado y un Amontillado de las soleras de Aldama y los incluye en una gama superior etiquetados “Conde de Aldama” como homenaje a quien elaboró con el máximo esmero unos vinos generosos únicos en el mundo.

Soleras Olvidadas, gama de vinos Conde De Aldama
Soleras Olvidadas, gama de vinos y destilados Conde De Aldama

Notas

Por primera vez un vino procedente de estas soleras ha participado en un concurso internacional durante el año 2017.

Ha sido el Amontillado Conde De Aldama en el prestigioso International Wine Challenge, certamen considerado como los Oscar del Vino, con el resultado de Gold Medal y posterior Amontillado Trophy 2017 al mejor Amontillado del Mundo.

Más información acerca de la gama exclusiva de vinos y licores Conde De Aldama en la web:

www.solerasolvidadas.com

 

Bibliografía

Biblioteca virtual de Andalucía

Portal GENI Antonio Aldama Mendibil

Portal GENI José Antonio Aldama Pruaño

Sanlúcar de Barrameda: recóndita ciudad. Santiago Pérez del Prado

Página personal de Juan Carlos Pablos Dos Santos

Wikipedia José Antonio de Aldama y Pruaño

Bodegas Conde De Aldama. Blog Jerez-Xérès-Sherry de Paula MacLean

Y el Santo Padre visitó Sanlúcar. (1899). Blog Sanlúcar Contemporánea deJosé María Hermoso Rivero

ALDAMA Y MENDÍVIL, ANTONIO, Conde de Aldama y Marqués de Ayala. Blog del Padre Narciso Climent Buzón

ALDAMA CAMBA, JOSÉ GABRIEL, bodeguero. Blog del Padre Narciso Climent Buzón

ALDAMA Y PRUAÑO, JOSÉ ANTONIO. Teólogo y fundador. Blog del Padre Narciso Climent Buzón

Vinos históricos de Jerez. Fundación para la Cultura del Vino

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